Salud

Invertir en unos años venideros dignos, es una acción de amor propio

Francisco Javier Restrepo Ch.
Facilitador en estilos de vida saludable.
Especialista en procesos de envejecimiento y vejez.
@frankps10 – https://www.facebook.com/FrankPS10/

Cuando alguien nos habla de amor propio, lo vinculamos a la prepotencia y el ego desafortunadamente, pero no es así, amor propio es entender que debemos de hacer el máximo esfuerzo para vivir en el presente con una serie de pautas que poco a poco se acumulen como ganancias para unos años venideros de máxima calidad sin importar la edad cronológica que tengamos.

Se habla mucho de la edad cronológica y es a la que le damos más valor, pero resulta que los seres humanos podemos hablar de otras edades que jocosamente traemos incorporadas, por ejemplo, la edad metabólica, siendo ésta un indicador de salud muy importante.

La Edad Metabólica es diferente a la Edad Cronológica o biológica, debido a que se trata de la edad real de nuestro cuerpo a nivel fisiológico, la cual es resultado del cálculo y comparación de la tasa metabólica basal individual, frente a la tasa metabólica basal promedio por edad.

La edad metabólica es lo que puede hacer diferente a dos personas nacidas en el mismo año, si una ha mantenido hábitos de vida saludables y la otra no. Es un parámetro bastante eficaz para llevar un control sobre la salud de nuestro organismo y debemos de procurar que ésta sea igual o menor que nuestra edad real si queremos gozar de una buena salud. Llevar un estilo de vida saludable que abarque una alimentación sana y equilibrada, práctica de ejercicio físico, un sueño reparador y aquietar la mente, puede hacer que una persona con 50 años aparente muchos menos convirtiéndose en una gran inversión tan valiosa o más que el mismo dinero.

Por lo tanto, es fundamental que procuremos mantener el equilibrio en nuestro diario vivir y los hábitos que tengamos o adoptemos para que esas ganancias de dicha inversión las podamos disfrutar de la mejor manera.

Como lo nombré en algunos de mis artículos anteriores, hay tres expresiones que nos pueden matar esa capacidad de invertir en una vejez saludable, digna y productiva, la primera es -No tengo tiempo- esta es la mayor disculpa para esconder nuestra falta de propósitos en la vida y justificar el mantener en la zona de confort; es curioso que siempre tenemos tiempo para los demás, los hijos, la pareja, el trabajo, los compromisos familiares y sociales, pero para uno mismo no porque este tiempo se visualiza como pérdida de tiempo.

La segunda expresión cuando vemos que nos sacamos dicho tiempo es –Si yo hubiera hecho- es el caer en cuenta que no se sacó ese tiempo que requeríamos y hoy no queda más que lamentar lo que queríamos, deseábamos y no fuimos capaces de hacer, por lo tanto nos acerca más al estado de frustración, en algunos casos amargura y autoestima muy baja que nos lleva a sentirnos perdedores de vida, momentos y satisfacciones; y la tercera es -Ya para que- la cual se utiliza sintiendo que la edad es una limitante, entonces como no lo hice cuando tenía 30 años, ya es imposible hacerlo en el momento actual.

¿Se preguntarán, por qué nombré anteriormente la edad cronológica y la metabólica?

Simple y sencillo, porque si desde este momento que está leyendo el artículo cae en cuenta que aún está a tiempo de cumplir los propósitos de vida, el mejor paso es iniciar el proceso de cuidar la salud, buscando un equilibrio que nos lleve a bajar esa edad metabólica para estar fisiológicamente mejor sin importar que tengamos la edad biológica o cronológica que sea.

Al terminar de leer este artículo, te invito a que reflexiones cómo se siente realmente frente a la edad cronológica que tiene y su salud; créanme que es fundamental que sepamos siempre cómo prever unos venideros que nos llenen de gozo y satisfacción con nosotros y los demás, allí cabe la expresión “si nos lo proponemos podemos ser seres equilibrados”.

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