Opinión

Evitemos una pandemia…

Por: Gina Arango
En busca de Bien-estar

Es desesperanzador, triste y devastador el caso de las dos adolescentes ocurrido el pasado miércoles en Medellín; caso ya comentado en redes sociales y “acontecer” Nacional. No he visto el video, ya que entrar en ese amarillismo no solo no es de mi interés, además no me da mi capacidad para observar un episodio de esos, me enteré por un audio que sí escuché donde se “relata lo ocurrido”. Hoy quiero compartirles que es igual de terrible la “escena”, como la calidad de comentarios en las redes, es increíble lo que circula por ahí.

Por compartir algunos comentarios y publicaciones, unos le echan la culpa a la TV, por la calidad de “novelas” y “series” que aquí en Colombia se transmiten, otros a la falta de rejo; citaba una mamá: “en una mano el pan y en otra mano el rejo”; otros hablan de manera soez y despectiva refiriéndose a las adolescentes, una señora “líder” de una “fundación” de manera sarcástica pide a los padres de familia que cuando los “angelitos” o “bebés” (cita ella) amenacen con denunciarlos en Bienestar Familiar los lleven de inmediato con todo y maletas, pone otras cuantas incoherencias, pero además pide que se comparta su post para que las mamás con miedo actúen; otro comentario hacía referencia a que eran engendros que nacían así… etc., etc… y así cada BARBARIDAD, ¡todo es completamente terrible!

Es mi responsabilidad como Mamá escribir hoy sobre esto y no hacernos de la vista gorda. Mientras escribo… se me acelera el corazón de pensar en la falta de coherencia, educación, capacidad de entendimiento, lógica y sobre todo sensibilidad.

No leí un comentario donde se refirieran a la CALIDAD de la crianza, por reflejo NULA en la protagonista, como en todo aquel que está a su alrededor. ¿Se han preguntado eso? Las cosas que ocurren hoy en los adolescentes, adultos y en la sociedad, lejos de llevar el nombre de humanidad, no es nada más que un resultado.

Cuidar del bienestar de la primera infancia es garantía de salud mental para la sociedad; y ¿quiénes criamos? Los adultos carecemos de capacidad para conectar con las criaturas desde su nacimiento y venimos repitiendo patrones erróneos, modelos de crianza rígidos, autoritarios, distantes, donde prima el adulto y su necesidad, lo que ahora se manifiesta visiblemente cuando el niño o niña se hace grande y reclama autonomía. Es responsabilidad como padres o adultos cuidadores, hacer un ejercicio de autoindagación para registrar la realidad de nuestros propios recursos emocionales, nuestro nivel de autoritarismo, rigidez, nuestros propios miedos; esos que hacen interferencia en el vínculo y la comunicación con los niños a nuestro cargo y luego de adultos es evidente. Como cita en uno de sus nutridos textos una experta en Crianza Respetuosa: “Un adolescente muy obediente, sumiso, o bien, un adolescente que se rebela destructivamente, muy posiblemente ha sido un niño abusado en distintas formas y grados”.

SOCIEDAD evolucionemos, esto es un llamado de ATENCIÓN, las alarmas están encendidas y no estamos reaccionado. Urge RE-APRENDER A AMAR A LOS NIÑOS.

Invierte en ti, en tu familia, busca nuevos patrones de crianza, lee, infórmate, ten nuevos referentes, la vida es un cambio constante; mantengamos la mente y el corazón disponibles y abiertos a escuchar, a aprender para criar a nuestros hijos y alumnos, de lo contrario seguiremos en un túnel sin salida. ¡Evitemos una pandemia!

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Redacción El Periódico

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